Vivimos en una cultura que insiste en que el malestar es un error que debe corregirse rápido.
Si estás ansiosa, hay que calmarte.
Si estás triste, hay que motivarte.
Si dudas, hay que “trabajar la herida”.
El mensaje es claro: sentir incomodidad significa que algo está mal y hay que solucionarlo cuanto antes.
Pero en consulta veo algo distinto.
Muchas veces, el intento constante de sentirte mejor es lo que está manteniendo el problema.
La trampa del sobrecontrol emocional
El sobrecontrol emocional aparece cuando organizas tu vida alrededor de no sentir ansiedad, tristeza, celos, incertidumbre o miedo.
No se nota como algo dramático.
Se ve así:
- Ensayas mil veces lo que vas a decir.
- Procrastinas hasta sentirte “lista”.
- Buscas certezas imposibles antes de actuar.
- Analizas sin parar por qué te pasa lo que te pasa.
- Evitas conversaciones, decisiones o retos que te activan.
En el corto plazo, estas estrategias dan alivio.
En el largo plazo, reducen tu mundo.
Cómo la evitación mantiene la ansiedad
Imagina que en una reunión social te sentiste incómoda.
Tu mente registró esa experiencia como peligrosa.
La siguiente vez decides irte temprano.
Sientes alivio.
Tu cerebro aprende: “Irme funciona”.
Pero cada vez te costará más quedarte.
Y poco a poco, lo que empezó como ansiedad termina en aislamiento, frustración o incluso síntomas depresivos.
No porque la ansiedad fuera el verdadero problema.
Sino porque tu vida empezó a organizarse alrededor de evitarla.
Tres señales de que tu intento de solución está aumentando el malestar
- Sientes aversión intensa a cualquier emoción incómoda.
- Necesitas hacer cada vez más cosas para bajar tu ansiedad.
- A mediano plazo, tu estrategia te está alejando de la vida que quieres vivir.
Aquí es donde la solución se convierte en el problema.
La experiencia de vivir incluye incomodidad
Desde la psicoterapia basada en evidencia, el objetivo no es eliminar la ansiedad.
El objetivo es dejar de organizar tu vida alrededor de evitarla.
Hay días donde estás mejor y otros donde no.
Puedes estar bien en el trabajo y confundida en tu relación.
Puedes sentir miedo y aun así actuar.
La vida no es una línea recta de mejora constante.
Es más bien una espiral.
Qué hacer diferente (práctica breve)
En lugar de preguntarte:
- ¿Cómo me quito esto?
- ¿Por qué soy así?
- ¿Qué hice mal?
Prueba esto:
- Observa qué estás sintiendo sin intentar cambiarlo.
- Nota dónde aparece en el cuerpo.
- Permite que esté ahí unos momentos.
- Pregúntate: ¿Qué puedo hacer hoy a pesar de este malestar?
Por ejemplo:
- ¿Qué acción pequeña puedo hacer por mi salud aunque tenga ansiedad?
- ¿Qué conversación puedo tener aunque sienta miedo?
- ¿Qué pendiente puedo empezar aunque no me sienta lista?
La ansiedad puede seguir ahí.
Tú decides cuánto espacio le das.
No todo se resuelve eliminando emociones
Hay momentos donde basta con hacer pequeños ajustes.
No todas las personas necesitan terapia.
No todo malestar es patológico.
Pero cuando algo se repite, se intensifica o limita tu vida, vale la pena revisar qué lo está manteniendo.
En muchos casos, no es la emoción.
Es la guerra contra ella.
Si sientes que este patrón te está atrapando, puedes escribirme a
📩 tania@actuaylogra.com
o revisar la información en el link de mi perfil.
